Detrás de esos rastros químicos, esas formaciones nubosas anómalas están los proyectos ultrasecretos como HAARP y el proyecto Manhattan
¿Pero qué ocasiona estas manifestaciones energéticas?.
La respuesta:Elementos químicos como el bario y el litio han sido liberados sobre las capas de ozono creando espectaculares manifestaciones y nubes artificiales incandescentes como pueden observarse en las fotografías (fuente: BariumBlues)
En el siglo XXI la Tierra se ha convertido en un arma de destrucción masiva.Las armas de Guerra en el Nuevo milenio incluyen al propio planeta que emplea los enormes poderes y fuerzas de la naturaleza para una tecnología de Guerra cada vez más sofisticada. La Doctora Bertell, en la Asamblea de Salud del Pueblo en Diciembre de 2000 en Bangladesh reveló ante una audiencia incrédula y asombrada que “las armas de guerra más modernas en el arsenal de la fuerza militar de Estados Unidos era la Tierra, nuestro planeta, en sí misma y que el clima sería una de las armas más destructivas para el año 2005″
La Doctora Bertell se refería por supuesto a cómo estaban siendo creados por medio de ingeniería los tornados y terremotos capaces de poner en jaque y destruir a pueblos y naciones. En su libro ” Electromagnetic Weapons” las armas electromagnéticas pueden transmitir efectos explosivos y capaces de inducir terremotos, a lo largo de distancias intercontinentales, en cualquier objetivo seleccionado en el planeta con niveles de fuerza equivalentes a grandes explosiones nucleares.
Durante los últimos 40 años, los militares estadounidenses han estado llevando a cabo experimentos sobre la atmósfera terrestre empleando ondas y elementos químicos. Asimismo, han sido llevados a cabo durante muchos años experimentos para ganar el control del clima, a través de la ingeniería medioambiental por medio de técnicas que requieren láser y elementos químicos para establecer si podrían dañar la capa de ozono sobre el enemigo, causar daño a las cosechas y a la salud humana por medio de la exposición a los rayos ultravioleta del sol. Estos componentes dañan la capa de ozono y causan cambios químicos en la atmósfera de la Tierra. Las nubes artificiales de bario y litio se ven en América del Norte desde los años 80.
De acuerdo con la Doctora Bertell, “los cambios den la atmósfera de la Tierra provocan cambios en las condiciones atmosféricas de La Tierra y el Clima local”Otra de las técnicas empleadas es el uso de ondas electromagnéticas muy bajas en los experimentos de modificación del clima. Estas ondas pueden atravesar las capas sólidas de la Tierra y los océanos y también han sido empleadas por los militares para verificar la estructura interna de la Tierra y las altas capas de la atmósfera. Estas ondas, pulsantes, extremadamente bajas (ELF llamadas en ingles) por ejemplo pueden ser usadas para transportar efectos mecánicos y vibraciones a grandes distancias a través de la Tierra. Pueden manipular el clima, creando tormentas y lluvias torrenciales sobre un área determinada. Estas ondas tienen el potencial de generar movimientos de tierra. Tienen la capacidad de causar alteraciones en los volcanes y en las placas tectónicas, las cuales a su vez tienen un enorme efecto en el clima.
Se conoce por ejemplo que los terremotos tienen la capacidad de interacturar con la ionosfera. De hecho, asegura la Doctora Bertell ” muchos de los terremotos acaecidos en años del pasado reciente, fueron precedidos por ciertos fenómenos inexplicados” Algunos de los ejemplos incluidos en su libro son el terremoto de Tang Shan en China que acaeció el 29 de Julio de 1976 dejando 650000 víctimas. Este suceso catastrófico vino precedido por un resplandor en el cielo, del que se dijo había sido provocado por experimentos con ondas pulsantes extremadamente bajas producidas por experimentos soviéticos con objeto de calentar la ionosfera. Otro ejemplo que ella cita es el terremoto de San Francisco. Según la Doctora Bertell, ondas de frecuencia inusualmente baja fueron detectadas en California el 12 de septiembre de 1989. Estas ondas crecieron en intensidad y finalmente amainaron el 5 de Octubre.
El 17 de Octubre aparecieron de nuevo señales tan fuertes que se salieron de la escala habitualmente empleada para la medición de terremotos. Sólo 3 horas después, tuvo lugar el terremoto de San Francisco.
De hecho, un informe del Washington Times de Marzo de 1992 decía que sensores y satélites subterráneos detectaron ondas de radio misteriosas o actividad electromagnética relacionada antes de los mayores terremotos del Sur de California, Armenia, Japón, y Norte de California entre 1986 y 1989.
El terremoto que golpeó Los Ángeles el 17 de Enero de 1994 también fue precedido por ondas de radio inusuales y dos estruendos sónicos. “Estas extrañas coincidencias nunca han sido convenientemente explicadas, parece altamente probable que algunos de estos terremotos sean el resultado de la actividad humana, no de fuerzas naturales” dice la Doctora Bertell.
“El mismo Secretario de Defensa de Estados Unidos en 1997 comentó que “existían nuevas formas de amenaza en posesión de organizaciones terroristas que por medio de ‘eco-terrorismo’ podían ocasionar alteraciones en el clima, terremotos y volcanes empleando ondas electromagnéticas” . Como ya sabemos, los militares tienen la costumbre de acusar a otros de poseer capacidades que ellos ya poseen.
Lo cierto es que los desastres “naturales” han aumentado diez veces su incidencia de 1969 a 1990. Algunos, rápidamente arrimando el ascua a su sardina, se precipitan a explicar que este enorme aumento se debe al llamado “Cambio Climático” provocado por el consumo de CO2 aquí en superficie de la Tierra, pero lo cierto es que la incidencia que el consumo y la actividad humana tiene sobre el Clima es absolutamente nula (lo cual no quiere decir que una aspiración muy noble sea vivir en ciudades menos polucionadas, sin embargo como sabemos, el argumento que se emplea para el Cambio Climático no es precisamente el de la salud humana).
En 1996 la Doctora Bertell describió las terribles inundaciones sufridas en la India y que afectaron a Nepal, India y Bangladesh en las cuales millones de personas quedaron sin hogar. En China las inundaciones han matado a cientos de personas y decenas de miles de ellas han quedado sin hogar ni propiedades. En Canadá se han venido sufriendo lluvias torrenciales, inundaciones, tornados, todos ellas anomalías climáticas para este país, que han destruido las vidas y patrimonio de miles de personas.
En los últimos años se han producido enormes catástrofes de las cuales algunas de ellas pueden ser producidas por la naturaleza pero ciertamente el volumen y ferocidad está fuera de lo normal.
Dada la conexión íntima que existe entre la atmósfera terrestre y su clima, no es sorprendente en absoluto que estas actividades militares tienen un impacto sobre los patrones climáticos locales y regionales. El simple hecho de que las actividades militares puedan ocasionar consecuencias tan temibles sobre el clima, aunque sea por accidente, es una perspectiva escalofriante para el planeta.
¿Qué es el proyecto HAARP?
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Las instalaciones oficiales del HAARP están localizadas en Gakuna, Alaska.
Este lugar consiste en antenas, una red de ordenadores controlada por ordenador, conocida como “red en fase”. Esta tiene la capacidad de enfocar señales de radio en una dirección concreta sin necesidad de cambiar la dirección de la antena.
Estas modernas antenas de radar se parecen más a pantallas planas de un televisor Esta red en fase no es un radar pero emplea algunas de las frecuencias extremadamente altas para dirigir un rayo de radio muy poderoso hacia localizaciones específicas en la ionosfera de la Tierra.
La ionosfera es una capa de partículas cargadas (o iones) localizados a 60-90 km de la superficie terrestre. Es una capa que refleja ondas de radio cortas y permite la transmisión de una señal de Nueva York a Tokio. Sin embargo, estas ondas cortas están sujetas al ruido y la energía estática y pierden su potencia a medida que viajan y pueden ser bloquedas por un frente atmosférico o la actividad del sol. Por otro lado, las ondas de Frecuencia Extremadamente Alta son mucho más cortas que las ondas cortas. Viajan en rayos compactos y enfocados de forma muy fina. No se deterioran por lluvia o nubles ni por la energía estática y por ello son los favoritos parala comunicación de punto a punto a largas distancias.
Desafortunadamente, estas ondas de frecuencia (incluyendo microondas) no se reflejan y se propagan a través de la ionosfera (salen de ella).
El descubrimiento relacionado con estas ondas de frecuencia alta y extremadament alta (miles de millones de watios) mostró que dirigiendo estos rayos a un punto especifico de la ionosfera esta se calentaba como resultado de la energia electrica acumulada. Esta porción calentada de la ionosfera se expande como un plástico calentado y alcanza una altitud máxima que ocasiona un abultamiento de la atmósfera. Se descubrió que este abultamiento era altamente reflexive con las ondas de radio, y dada la altura que alcanzaba el abultamiento permitía las comunicaciones con puntos más allá del horizonte (ver gráfico). Incluso señales de microondas o ondas de frecuencia extremadamente baja que normalmente atravesarían la ionosfera, eran reflejadas sin demasiado pérdida de su fuerza.
Esto fue llamado por su descubridor Eastlund, el “efecto lente”.La primera patente de Eastlund’s (US #4,686,605) era un método y aparatología que permitía alterar una región de la atmósfera de la Tierra, ionosfera y magnetosfera. Su segunda patente describía el reflejo de una segunda señal empleando el abultamiento de la ionosfera a localizaciones muy lejanas del punto de emisión. Eastlund trabajó para la empresa Atlantic Richfield Company, que poseía una enorme reserve de gas en la costa norte Alaska. ARCO compró las dos primeras patentes de Eastlund con la idea inicial de que esta nueva tecnología haría possible que las reserves de gas natural fueran convertidas en energía eléctrica en el norte y después, sin necesidad de gaseoductos desde Alaska, dirigida a través de la ionosfera calentada a clientes en localizaciones remotas en el planeta. Por otro lado, los “calentadores” de la ionosfera de Eastlund tenían la capacidad de modificar el clima. Podrían enviarse al mar los tornados que se dirigían a la costa
se podía obtener lluvia en épocas de sequía, etc.
Sin embargo los militares tenían otros planes.Las patentes de Eastlund fueron selladas bajo una Orden de Secreto de Estado. Se dieron cuenta de que la primera patente contenía la receta para aparatos de radar capaces de detectar cohetes dirigidos desde la Unión Sovietica a los segundos de haberse producido el lanzamiento (ya que la línea del horizonte no suponía ningún obstáculo) La segunda patente era incluso más apetitosa. El tristemente célebre programa de la Guerra de Las Galaxias del Presidente Ronald Reagan había requerido de los militares algo que no habían podido obtener y ahora les llegaba como llovido del cielo este sistema de transmisión de energía que podía ser fácilmente convertido en “el rayo de la muerte”.
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En resumen HAARP funciona de la siguiente forma:
• Miles de antenas idénticas forman una red en fase muy poderosa
• Miles de antenas dirigen miles de millones de vatios en un rayo fino como la punta de un lápiz que es alineado por computador y orientado hacia el cielo
• Las ondas de radio producen un abombamiento de la ionosfera lo que la convierte en mucho más capaz de almacenar y absorber energía. Esto es una capa altamente cargada de la atmósfera que se encuentra a unos 90 Km. de altitud de la superficie terrestre
• Esa burbuja acumula y amplifica una energía enorme
• Los sistemas ordenados en fase como el que se encuentra operativo en Alaska están controlados por ordenador y enfocan potentes rayos de radio sobre la atmósfera de una objetivo seleccionado.-
• La energía se descarga en la tierra en explosiones de tipo nuclear
• En cuestión de minutos una explosión de tamaño nuclear puede ser originada en la tierra sin ningún tipo de radiación como consecuencia de la misma.
Abajo las instalaciones de HAARP en Alaska
DATAMES

Las investigaciones relacionadas con este proyecto existen desde los años 60, pero es ahora cuando se han retomado, reunido y dotado de fondos. Desde España el científico y Portavoz de Ecologistas en Acción para temas nucleares, Paco Castro, afirma que "el Programa HAARP, junto con otros programas de armamento, constituyen un proyecto coordinado que aparece con la Administración Bush. Están encaminados a mejorar y modernizar la industria de armamento estadounidense e introducen elementos desconocidos hasta el momento, como el disparo de radiación electromagnética". Desde EEUU, la Dra. Rosalie Bertell va más allá al declarar que "la capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía -comparable a una bomba atómica-, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es aterradora. El proyecto será probablemente ’vendido’ al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono". Lo que se refleja claramente en los artículos publicados sobre el tema es que todos los proyectos del Ministerio de Defensa estadounidense están agrupándose en uno.
¿El clima a sus pies?
En Alaska, rodeada de bosques y altivas montañas nevadas, se ubica la base de trabajo del Programa de Investigación Aurora Activa de Alta Frecuencia, o Programa HAARP según sus siglas en inglés. Un conjunto de antenas emisoras de ondas y un transmisor de potencia se encargan de enviar ondas de alta y baja frecuencia a la ionosfera. Esta capa de la atmósfera actúa como un espejo, devolviéndolas a la superficie terrestre convertidas en las ondas más bajas del espectro electromagnético. Con este sistema se pueden emitir comunicaciones más allá del horizonte sin necesidad de recurrir a los satélites, mejorar las comunicaciones con los submarinos -ya que las ondas de baja frecuencia se transmiten fácilmente en el agua-, hacer prospecciones petrolíferas o de yacimientos minerales, o detectar aviones o misiles que vuelen bajo. Todo es cierto y corresponde a la versión oficial estadounidense, que afirma que no hay nada más detrás, pero las mentes científicas y políticas apuntan otros posibles usos tras este programa. Sin ir más lejos, todas estas capacidades utilizadas como arma defensiva podrían aniquilar todas las comunicaciones, enemigas y propias. Ofensivamente inclinarían la balanza a la hora de invadir un país, tras conocer que tiene pozos petrolíferos o minerales aún sin explotar. Pero, sin duda, la conclusión más alarmante de los científicos es que este sistema puede alterar el clima, y si ello consigue hacerse controladamente, utilizarlo como un arma. De esta manera, pueden producirse tormentas, sequías o huracanes para arruinar un país. Paco Castro explica el funcionamiento de los calentadores ionosféricos que utiliza el Programa HAARP comparándolos con un gran horno microondas: "al disparar a zonas bajas producirías un calentamiento de la baja atmósfera, sería un calentamiento local y haría que el agua contenida en todos los seres vivos que estuviesen expuestos, se calentara y les produjera la muerte. Un calentamiento en la alta atmósfera es impredecible, porque estaría provocando desde una alteración local del clima hasta alterar las propiedades de ’filtro’ que tiene la atmósfera. Con ello, los rayos cósmicos que vienen del espacio dejarían de filtrarse en la ionosfera, y harían llegar su radiación a la superficie de la tierra". Para muchos científicos, las pruebas del HAARP serían responsables del cambio climático de El Niño, los aerolitos o incluso la ola de calor que hizo subir en Melilla la temperatura de 20 a 40 grados en cinco minutos. Aunque no hay pruebas, sí es evidente que alterar el equilibrio de la atmósfera, actuando directamente sobre ella, traerá consecuencias impredecibles.
Alteraciones mentales
Si resulta escalofriante y casi de ciencia ficción imaginar que el Gobierno de Bush se prepara para dominar el clima a su antojo, más estremecedor es constatar un dato evidente: el efecto que una emisión de ondas de baja frecuencia tiene en el cerebro de todas las especies del planeta. Un documento de la Cruz Roja Internacional advierte de los efectos negativos de la energía radiada e indica las bandas de frecuencia que los produciría. Éstas se corresponden con las que puede transmitir el HAARP. Casualmente EEUU afirma que uno de los usos del Programa es localizar yacimientos minerales bajo tierra y para eso la frecuencia necesaria es la misma que produce trastornos en la mente humana, que van desde la desorientación, al despertar de capacidades paranormales. Para hacernos una idea de la influencia de las ondas en la mente humana debemos remontarnos a los estudios que el profesor Schumann hizo en los años 50, que constataban que hay un efecto de resonancia entre la tierra, el aire y la ionosfera, cuyas ondas vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales humanas y de todos los mamíferos. Estas llamadas Ondas Schumann son fundamentales para la vida y cuando faltan producen graves problemas de salud, como les sucedía a los astronautas antes de que instalaran generadores artificiales de estas ondas en las naves. Sin estas ondas se producen dolores de cabeza, migrañas, desvaríos, se desajustan los ritmos cardiacos... La alteración de las mismas producen efectos más graves. En los animales uno de los efectos inmediatos sería que alteraría las rutas de migración de aves y peces, al influir sobre los campos de energía sobre los que se guían.
La preocupación que está generando este programa militar está calando más allá de los ámbitos científico y medioambiental. El HAARP tiene la capacidad de "dañar la mente de poblaciones enteras, utilizando ondas de muy baja frecuencia", según la Duma rusa.
La eurodiputada sueca Maj Britt Theorin ha liderado en la UE un sector que consiguió que en 1998 la Comunidad estudiase el programa. El resultado se publicó al año siguiente y afirmaba que "pese a los convenios existentes, la investigación militar sigue basándose en la manipulación medioambiental como arma". Se había pedido reiterativamente que EEUU mandase a alguien a explicar el programa y nunca acudió nadie. Tres años después, la Duma rusa señalaba que resulta sorprendente que tras estas conclusiones la UE no volviera a ahondar en el tema y que las informaciones no se filtraran a la prensa. Paco Castro opina que esto "tiene que ver con el hecho de que se buscan noticias espectaculares, y con que somos presos de lo que es de actualidad. No quiero pensar que existe autocensura u otra censura peor".
De ser ciertas todas estas informaciones nos espera un futuro negro, que ya auguraba la serie -para muchos fantasiosa- Expediente X: una única potencia que domina los sistemas de comunicación, el clima y las mentes humanas; capaz de generar una guerra para hacerse con recursos mineros ocultos y sin miramientos a la hora de engañar a los ciudadanos del mundo sobre sus verdaderas intenciones. ¿Hasta dónde pretende extender su dominio el ser humano? "Yo creo que no tiene límite, mientras haya personas sin escrúpulos dispuestas a avanzar en este sentido -sentencia Paco Castro-. Podemos pensar que el ser humano avanza, que cada vez progresamos más y que vivimos cada vez en un mundo mejor, pero la verdad es que es muy discutible. Esto es evidente si observamos el siglo XX que hemos vivido, donde ha habido dos bombas nucleares, la catástrofe de Chernobil, y un montón de avances que se han usado para destruir y matar. Está claro que el avance científico no garantiza, ni mucho menos, el progreso humano, y lo digo con dolor porque soy científico. Hace falta algo más para que este tipo de programas no existan o que los conocimientos se usen para el bien común, y ese algo más está fuera de la ciencia. Está en la sociedad, en la política, en los principios éticos de la gente".∆